Kaymakli, Neveshir. Capadocia. Foto: jesús martín camacho.2009.
martes, 4 de agosto de 2009
sábado, 25 de julio de 2009
LA MUERTE DE UN CIRILO
Entré en su salón, como había hecho las días precedentes, para desearle una noche que desde hacía demasiados meses ya no eran buenas. La visión me hizo saber sin duda alguna que, afortunadamente, sería al menos la última. En ese momento le quedaban once horas de vida que pasaría sedado, inconsciente.
A tenor de lo que vi, no puedo imaginar muerte más dulce. Lo describo no para él ni para su familia (me da vergüenza que lo lean), sino para mí, porque no quiero olvidar, por muchos años que viva, esa imagen.
En aquella habitación habían estado y estaban día tras noche, noche tras día el hijo que nunca tuvo, los yernos que siempre han estado; su hermano –Jesús, lo que no entiendo de esta vida…-, una mirada que hería de tristeza; sus hermanas, tan lejos, tan cerca; su cuñada, también hermana; sus cuñados, el médico cariñoso, directo, siempre a mano; sus nietos, los más hermosos paliativos; sus sobrinas, cercanas más allá de la carne. Y ellas:
En la parte izquierda, casi al fondo cerca del piano, la cama elevatoria que habían hecho instalar un mes antes acunaba su cuerpo ya casi consumido. Sentado más que tumbado, el rostro elevado, girado hacia la derecha, la boca descolgada. A su alrededor, su esposa y sus tres hijas. Todo estaba allí.
La mayor, la más resolutiva, la voz cantante, el llanto silencioso, a sus pies. Le masajea, le alivia. Sí, él lo nota aunque no está consciente. La menor, a su izquierda –entre él y el piano-, le abotona la camisa del pijama, los labios fruncidos, la fuerza frente al desvelo, el amore en sus gestos. En la cabecera la mediana le atusa el cabello ralo con sus manos, qué bien huele, su lucero, la chispa en el ojo, el desconsuelo en la sonrisa. A su izquierda, un poco más separada, silla baja, con tanto amor como para no estorbar el cuidado de sus hijas, la esposa. Le toma la mano, no le mira a la cara, lo que más quiere en este mundo, sus ojos al frente no ven sino el pasado, temen el futuro, resigna su aliento.
No he visto un amor más abnegado. Un silencio más candoroso. La luz es débil, como él, pero alumbra, como ellas. Y yo, en silencio en la puerta, me siento demasiado extraño. No digo nada. Me marcho, sonriendo, comprendiendo que ése es el momento de ellos, el de una familia. Convencido de que muere feliz. De que sigue allí.
Rafael Jurado Martínez (1932-2009)
Spiritus astra petit. Corpus in urna iacet
Texto y fotos: jesús martín camacho. 2009.
martes, 14 de julio de 2009
WILLY AND THE POOR BOYS

Early in the evenin just about supper time,
Over by the courthouse theyre starting to unwind.
Four kids on the corner trying to bring you up.
Willy picks a tune out and he blows it on the harp
Down on the corner, out in the street,
Willy and the poorboys are playin;
Bring a nickel; tap your feet.
Rooster hits the washboard and people just got to smile,
Blinky, thumps the gut bass and solos for a while.
Poorboy twangs the rhythm out on his kalamazoo.
Willy goes into a dance and doubles on kazoo.
You dont need a penny just to hang around,
But if youve got a nickel, wont you lay your money down?
Over on the corner theres a happy noise.
People come from all around to watch the magic boy.
sábado, 20 de junio de 2009
FOGATA
Sierra de Huelva. Foto: jesús martín camacho.2007.
jueves, 18 de junio de 2009
SACRÉ COEUR
El Padre Nuestro.
miércoles, 17 de junio de 2009
HÉCTOR
Profundidad de lectura. Clarividencia en el análisis. Expresión clara. Prosa sencilla y hermosa. Me está enamorando la lectura de De la Ilíada, de Rachel Bespaloff, su amor a la poesía épica ("Donde la historia muestra murallas y fronteras, la poesía descubre la predestinación que hace dignos el uno del otro a los adversarios llamados a un encuentro inexorable... Sólo ella restituye al mundo oscurecido la dignidad ofuscada por el orgullo de los vencedores y el silencio de los vencidos") y su predilección por el auténtico héroe troyano, Héctor:
martes, 2 de junio de 2009
SON CICLOS.
martes, 26 de mayo de 2009
LA MEJOR MATERIA PRIMA

lunes, 18 de mayo de 2009
EL DOLOR
Arroyo de la Miel. Foto: (c) jesús martín camacho.2009.
domingo, 19 de abril de 2009
CHEEK TO CHEEK
miércoles, 1 de abril de 2009
MODIGLIANI. SUS MODELOS.

jueves, 12 de febrero de 2009
NABOKOV: ASÍ SE COMIENZA Y POR ESTO SE ESCRIBE.
domingo, 21 de diciembre de 2008
CUENTOS SIN MORALEJA (X): LA LECHERA (final abierto)
jueves, 11 de diciembre de 2008
INVIERNO AL AIRE LIBRE
La luz al ojo
El frío en el cuerpo
La piedra y el culo
© Jesús Martín Camacho.2008.
martes, 9 de diciembre de 2008
ECHO DE MENOS HABLAR DE CINE
Yo echo de menos tu cara ante mi carpeta de películas. Sólo habíamos intercambiado algunas frases y ya sabíamos que ahí había dos amantes del cine. Echo de menos que me descubrieras a Eddie Felson, que yo te presentara a Chow Mo-Wan -cuando ya lo habías conocido en "2046"-. Los "suerte" antes de las películas en el cine; los descubrimientos en la penumbra: "La vida de los otros", "Una historia de violencia", "Infiltrados", etc.
Echo de menos las competiciones de críticas y votaciones de Eddie y Totó en filmaffinity; que ellos se convirtieran poco después en Bill y Pat. Echo de menos tu cinefagia tardía, tu envidia a mi temprana film-glotonería. Tus conocimientos del cine de los setenta, el descubrirte pequeñas joyas de los treinta y los cuarenta. Regalarte "La senda tenebrosa", "Los sobornados" y tantas otras; recibir de ti "Pulp fiction", "Vidas rebeldes" y tantas otras.
Echo de menos empezar a hablar de películas durante un partido; terminar el encuentro y poner alguna: otro vodka, otro whisky. Charlar sobre cine, mascar películas, respirar escenas, oler diálogos. Te sabes todas las frases ("¿película?"), mi vergonzosa mala memoria. "Dead man" a la una de la mañana. "Deseando amar" a las cuatro de la tarde (¿acaso hay alguna mala hora para una buena película?).
Echo de menos una tarde de listas: mejores actores, peores actrices, películas por género, por décadas, por inicios, por finales; mandar más de veintes mensajes en dos horas para dar a elegir entre dos actores, directores, etc. ("¿Jack Lemmon o Walter Matthau?", "¿Maribel Verdú o Aitana Sánchez Gijón?", "¿Frank Capra o George Cukor?"). Competir a haikus sobre cine, escribir el más bello a medias... para que se nos olvidara media hora después. Los "¡eureka!" cuando de pronto recordábamos el dato que no quería salir ("¡ostia, tío!"). Jugar a los anacronismos: "¿quién de los actores de hoy habría hecho "Grupo Salvaje"?, ¿Quién de los antiguos "El club de la lucha"?"
Echo de menos abrir el armario de las películas y lentamente recorrer con los dedos y la memoria los dvd para ver cuál es el elegido.
Echo de menos cambiar un canal, encontrarnos con William Munny y ya no apartar la mirada hasta que termine la película (el metacine: "he matado a muchos hombres en mi vida"). Ver películas dobladas, en v.o., en v.o.s., oírlas desde la cocina, desde el patio dándole patadas al balón.
Echo de menos que quieras que escribamos guiones juntos, meterle mano a los tuyos, que me dirijas en "L'Antiqua".
Echo de menos el cine, tu cine, mi cine. Nuestro cine.
lunes, 8 de diciembre de 2008
EL CINE LLEGA A MACONDO
"Se indignaron con las imágenes vivas que el próspero comerciante don Bruno Crespi proyectaba en el teatro con taquillas de boca de león, porque un personaje muerto y sepultado en una película, reapareció vivo y convertido en árabe en la película siguiente. El público que pagaba dos centavos para compartir las vicisitudes de los personajes, no pudo soportar aquella burla inaudita y rompió la silletería. El alcalde, a instancias de don Bruno Crespi, explicó mediante un bando, que el cine era una máquina de ilusión que no merecía los desbordamientos pasionales del público. Ante la desalentadora explicación, muchos estimaron que habían sido víctimas de un nuevo y aparatoso asunto de gitanos, de modo que optaron por no volver al cine, considerando que ya tenían bastante con sus propias penas para llorar por fingidas desventuras de seres imaginarios."
domingo, 23 de noviembre de 2008
ALGECIRAS, ALREDEDORES.
Sobre todo en este frío. Si el tiempo está despejado no dejan de impresionar las vistas desde el Puerto del Cabrito, no desmerecen mutatis mutandis a las del pirata de Espronceda: a un lado, la bahía de Algeciras; al otro, el pálido dorado de las arenas tarifeñas; enfrente, la cercana África; detrás, tierras interiores del Campo de Gibraltar.
Caminar con un buen amigo al lado, ya sea sin hablar, diciendo tonterías o repasando verdades hace doblemente buena la excursión. Si ese amigo es tu hermano, tan hermano como amigo, miel sobre hojuelas.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
PESSOA, RICARDO REIS, SARAMAGO. LISBOA.
Este amor a la ciudad me llevó (gracias, Víctor) a un autor también tan querido como denostado, José Saramago, en su lúcida y pausada reflexión de la ciudad de El año de la muerte de Ricardo Reis.
Ha sido Lisboa la que me ha llevado a Saramago, pero lo que realmente me ha atrapado ha sido la atmósfera pessoana (perdón por el adjetivo) de la aburrida rutina de su heterónimo Ricardo Reis.
Leer el siguiente fragmento ha sido recordar los más bellos pasajes del famoso “Hora absurda” de Pessoa. La soledad y la lluvia tras los cristales:
“Ricardo Reis cerró la ventana, apagó la luz, se sentó en la butaca, con una manta tendida sobre las rodillas, oyendo el oscuro y monótono ruido de la lluvia, este ruido es verdaderamente oscuro, tenía razón quien lo dijo. No se durmió, tiene los ojos muy abiertos, envueltos en la penumbra como un gusano de seda en su capullo, Estás solo, nadie lo sabe, calla y finge, murmuró estas palabras, en otro tiempo escritas, y las despreció porque no expresaban la soledad, sólo el decirlas, también al silencio y al fingimiento, por no ser capaces más de decir, porque ellas lo son, las palabras, aquello que declaran, estar solo, querido señor, es mucho más que conseguir decirlo y haberlo dicho”.
Canal de Beagle. Argentina. Foto: © Jesús Martín Camacho. 2008.
lunes, 10 de noviembre de 2008
EN UN LUGAR SOLITARIO (VI): THE HUSTLER
The Hustler: Película fría, dura, cínica, pesimista. Para mayores. Blanco y negro de picados / contrapicados y espectadores retratados al fondo. Paul Newman trabajando con sus ojos, Jackie Gleason con su cuerpo, George C. Scott mefistofélico y Piper Laurie de soledad en grietas aceptadas. Enfrentamientos en la mesa de billar, en apartamentos, estaciones y en la cabeza. La búsqueda del carácter, la peligrosidad del talento. Caer o no. Cuatro personajes, caras de uno solo.
Antes de los diálogos, dos críticas:
"La soledad que sufre Sarah sólo es equiparable a la necesidad inconsciente de Eddie de encontrar su carácter. La soberbia en la interpretación de Paul Newman (que no soberbia interpretación en un juego fácil de palabras) y el realismo en la de Piper Laurie hallan su punto de encuentro en la costumbre de ganar -en cualquier terreno- de Bert (George C. Scott)."

Bert Gordon: El billar.
Eddie Felson: ¿Es ironía?
Bert Gordon: No hay otro jugador de billar como tú si lo haces siempre como lo hiciste la otra noche en Ames. Tienes talento.
Eddie Felson: Pues si tengo talento, ¿qué me derrotó?
Bert Gordon: Tu carácter.
Eddie Felson: ¡Qué tontería!
Bert Gordon: Sabes que digo la verdad. Todos tenemos talento. Yo lo tengo, pero ¿crees que se puede jugar fuerte al billar durante 48 horas contando sólo con el talento? ¿Crees que el Gordo de Minnesota tiene fama de ser el mejor sólo por su talento? No. El Gordo de Minnesota tiene más carácter en un solo dedo que tú en todo tu cuerpo.
Eddie Felson: Me emborraché.
Bert Gordon: El bebió tanto whisky como tú.
Eddie Felson: Sabrá beber mejor que yo.
Bert Gordon: Sabe, desde luego también hay que tener talento para beber whisky. ¿Crees que El Gordo nació sabiendo beber?
(…) Se acerca a la barra, junto a Eddie.
Bert Gordon: Eddie, ¿puedo hacerte una observación personal?
Eddie Felson: ¿Más de las que me ha hecho?
Bert Gordon: Eddie has nacido para perder.
Eddie Felson:¿Que he nacido para perder?
Bert Gordon: Por primera vez en diez años vi al Gordo de Minnesota hundido, acorralado, pero le dejaste escapar.
Eddie Felson: Ya le he dicho que me emborraché.
Bert Gordon: Claro. Te emborrachaste. Tenías el mejor pretexto para perder. No importa perder con una buena excusa. Pero ganar resulta a veces como una carga, pesa mucho, es un fardo del que puedes deshacerte con una excusa. Lo único que tienes que hacer es compadecerte de ti mismo. Es uno de los mejores deportes: compadecerte de ti mismo. Es un deporte que gusta mucho. Sobre todo a los fracasados.




















